Fuente de la noticia: http://elpolvorin.over-blog.es/article-enjuician-al-laboratorio-pfizer-por-muertes-de-ni-os-en-nigeria-54754734.html


La primer cuestión, y perdón por ponerme entre susceptible y suspicaz, pero esta noticia de una agencia como Reuters (que miente tanto como Clarín, vuelvo a decir que lxs más distraídxs hablamos de estas funciones de los grandes medios y las grandes agencias hace decenas de años) y la reproducen diversos diarios en el mundo, pero por aquí ni Clarín ni Página/12 parecen hacerse eco. Las razones que tendrá el diario santafesino "La Capital" (para colmo del Grupo Uno) vaya "uno" a saberlas, pero ¿por qué no los de difusión nacional?(insisto, hasta donde sé, pero formulo las preguntas con ese supuesto) ¿Por qué Página/12 sí publicó (ver más abajo) la noticia del juicio EN NIGERIA en abril del 2009 (gestión Ocaña) y NO del repique del mismo juicio en EEUU? ¿Hay un matiz en el mensaje desde el gobierno? Si uno analiza lo que pasó con Pfizer.... no le suena a el "experimento" al que fue sometida la población argentina con la vacuna a la mal llamada "Gripe A"? Qué pruebas se habían hecho a niñxs y embarazadas para poder decir que la vacuna es segura? Qué urgencia había de aplicarla a nivel masivo que no fuera la dudosa (a ver si nos comemos la idea de que la "ciencia" de la Industria hace las cosas con seriedad; hay decenas de casos conocidos -y asumo que miles no conocidos- en los que la IF diseña los protocolos para que les "diga" lo que pretende, e incluso oculta datos de efectos adversos y aun de mortalidad, y aun hizo JUICIOS contra investigadores que descubrieron y publicaron lo que -por ejemplo- Merk descubrió y ocultó y aun -reitero- enjuició por calumnias a quien dijo lo que ellos sabían y callaban) necesidad de luego decir PRECISAMENTE lo que ahora dice Manzur y repiten (tanto Clarín como Página/12, tanto TN como 6,7, 8) que la gripe fue "controlada" cuando se sabe que se esfumó porque era un bluff? Invito a que se lea la información y se reflexione. No sabemos los efectos adversos que la vacuna pudo haber provocado. Tenemos datos de un paciente (médico, para más datos) fallecido por una vasculitis que se atribuye (con tantas pruebas como el Ministerio para afirmar la seguridad del producto) a la aplicación de la vacuna. Y centenares de efectos "menores" a corto plazo, y ningún dispositivo serio (por supuesto lejos de la envergadura de haber salido a vacunar en supermercados como si se tratara de una epidemia incontenible de polio) para evaluar a largo plazo. Aun suponiendo que el dios que no ayudó (a pesar del divino esponsoreo de la brasileña Quilmes) en Sudáfrica (y que tampoco lo hizo en Nigeria con los cobayos humanos de Pfizer; África está más abandonada de dios que nosotrxs, claro) sí lo hizo con la vacuna, el mecanismo aquí fue centenares de veces más perverso que el de Pfizer allá. Agradecer la falta de eventos adversos no minimiza el dispositivo antiético por el cual se vacunó del modo que se hizo. Parece que no vamos a entender que estamos siendo un campo de pruebas de medicamentos y agentes químicos y un cantera de expoliación del modelo extractivo. Ahora se nos terminó el mundial, y mañana nuevamente la patria nos llama a flamear las banderas (siempre hay una bandera para entretenernos) . Falta un mes para el feriado de San Martín, y luego a tomar aliento que a fin de año serán los "festejos" de los Derechos Humanos... Ah, que no decaiga la alegría. Un saludo Gonzalo PD: el caso, por si no queda claro, es el que fue filmado en la película "El Jardinero Fiel". Nigeria en la realidad, Kenia en la ficción.... estamos tan lejos? Y si lo estamos, nos estamos ganando una promo para viajar vertiginosamente a África? Sin darnos cuenta? Y si despertamos?

Enjuician al laboratorio Pfizer por muertes de niños en Nigeria 1-07-10 | *Por James Vicini / Reuters* http://www.lacapita l.com.ar/ ed_impresa/ 2010/7/edicion_ 609/contenidos/ noticia_5260. html

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una apelación de Pfizer por un fallo que reincorporó las demandas de familias nigerianas que acusaron a la compañía de probar un antibiótico experimental en sus hijos sin el consentimiento adecuado y que tuvo consecuencias fatales en algunos casos.

Los jueces se negaron a revisar un fallo de una corte de apelaciones en Nueva York que autorizó el avance de los casos, que involucran supuestas muertes provocadas por el fármaco Trovan.

Pfizer condujo ensayos clínicos del medicamento en la ciudad de Kano, al norte de Nigeria, durante una epidemia de meningitis en 1996 que dejó miles de muertos. Las familias de algunos de los doscientos niños que participaron dijeron que los test causaron por lo menos once muertes y otros pacientes sufrieron ceguera, sordera o daños cerebrales.

De acuerdo a las presentaciones legales, la compañía violó la ley internacional al no obtener el consentimiento adecuado de los pacientes. Las acciones buscaron indemnizaciones no especificadas en nombre de los niños involucrados en el estudio.

El laboratorio dijo que el ensayo clínico fue conducido con la aprobación del gobierno nigeriano y que tenía el común acuerdo de los padres o tutores de los participantes. Pfizer dijo que el juicio no violó las leyes internacionales o nigerianas.

La compañía dijo que el fallo de apelación expandió la jurisdicción del Estatuto Alien Tort, una ley de hace más de 200 años, sobre las corporaciones estadounidenses que hacen negocios en el exterior, planteando cuestiones de "importancia nacional e internacional" .

Un juez federal había rechazado inicialmente las demandas argumentando que los casos debían desarrollarse en Nigeria.

En 1998, la Administració n de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó el uso de Trovan pero sólo para adultos.

Luego de que se reportaron problemas en el hígado, su aplicación fue restringida en Estados Unidos a los adultos en casos de emergencia.

La Unión Europea prohibió su uso en 1999.

El gobierno de Barack Obama instó a los jueces a rechazar la apelación de Pfizer, diciendo que las cuestiones presentadas no justifican la revisión de la Corte Suprema.

La corte rechazó el pedido de la compañía farmacéutica sin hacer declaraciones.

De acuerdo al laboratorio, "la decisión, sin embargo, no es una determinación sobre el mérito de estos casos, sino un fallo de procedimiento" .

Las demandas volverán a un juez federal en Nueva York, donde la compañía puede intentar rechazarlos por varios motivos, por ejemplo, que Nigeria sería el lugar apropiado para llevar a cabo el juicio.

"La firma espera presentar su defensa en la corte y sigue confiando en que vencerá", dijo el laboratorio Pfizer. Una historia que, después de cuatro años, desnudó un diario

En 1996, la farmacéutica Pfizer suministró en Nigeria, un nuevo medicamento a 200 niños. Numerosos testimonios dan cuenta de que once de ellos murieron y el resto aún padece secuelas del experimento.

A principios de aquel año, una epidemia de cólera, meningitis y otras enfermedades asoló el norte del país. Pfizer, la mayor multinacional farmacéutica, envió a sus representantes a Kano, una ciudad de arcilla regida por las leyes islámicas. Los expertos suministraron Trovan a unos cien niños de la ciudad para curarles la meningitis, y un antibiótico de la familia de las quinolonas a otros cien.

Los dos niños del periodista Alhaji Garba Maisikeli tenían la enfermedad y recibieron la medicación. Días después de la visita de los médicos, el hombre se levantó y llamó a uno de sus hijos: "No me respondió. No oía, no hablaba. Estaba como dormido pero con los ojos abiertos", le dijo el veterano cronista que había trabajado para el canal de televisión NTA y para la BBC, a Alvaro de Cozar.

A los pocos días. los dos niños murieron.

Decenas de familias empezaron a rondar las puertas de las mezquitas para pedir limosna y comprar medicinas que aliviaran los misteriosos dolores de los niños. "La mayoría perdían la consciencia. No se movían", recordó Maisileki.

En una ciudad como Kano, con más de tres millones de habitantes (la tercera más poblada de Nigeria, después de Lagos e Ibadan), la historia tardó cuatro años en saltar las murallas y llegar hasta los despachos del gobierno de la capital, Abuja.

El diario estadounidense The Washington Post se enteró de la historia y puso a sus periodistas en el caso. Los resultados de un año de investigación sobre las pruebas de medicamentos en países del Tercer Mundo aportaron luz al caso de Nigeria.

Supuestamente, Pfizer había ensayado un tipo de antibiótico en los niños de Kano sin haber realizado los test previos. Aquello fue corroborado además por uno de los médicos de la compañía, Juan Walterspiel. El especialista había enviado una carta a los ejecutivos de la empresa denunciando una violación de las normas éticas en el experimento. Fue despedido, según Pfizer, por otros motivos.

El medicamento se aprobó poco después en Europa y Estados Unidos. La Unión Europea lo retiró a los tres meses porque causaba problemas hepáticos. En Estados Unidos se sigue usando aunque sólo como tratamiento hospitalario de emergencia para infecciones muy severas.

UNA MULTINACIONAL PAGARA 75 MILLONES DE DOLARES A VICTIMAS DE SUS EXPERIMENTOS El laboratorio que perdió el juicio

http://www.pagina12 .com.ar/diario/ sociedad/ 3-122789- 2009-04-07. html

La multinacional Pfizer firmó un acuerdo para resarcir a las familias de los niños que fallecieron o sufrieron disfunciones, en Nigeria, tras haberlos sometido al experimento de una droga contra la meningitis, sin autorización.

Lo más excitante que había pasado en el estudio de abogados de Richard Altschuler, en West Haven, Connecticut, era algún caso de divorcio, hasta que sonó el teléfono hace nueve años. Del otro lado de la línea, a un mundo de distancia desde el calor de Nigeria, estaba Eitgwe Uwo, un joven abogado con "una increíble historia sobre Pfizer", el laboratorio medicinal. El fiscal de Lagos iba a iniciar una demanda sin precedentes contra la empresa farmacéutica más grande del mundo, enfrentando a los padres africanos con el gigante corporativo estadounidense. Y necesitaba ayuda.

Eitgwe había elegido a Altschuler porque, en 1979, el abogado de Connecticut había defendido exitosamente a un amigo de Nigeria. La insólita pareja estaba por embarcarse en un viaje maratónico hacia el mundo de "grandes laboratorios farmacológicos" . Nueve años han pasado y sus esfuerzos finalmente se han visto recompensados con un acuerdo de 75 millones de dólares, cuyos términos probablemente sean dados a conocer esta semana. Si suena como el guión de un éxito de Hollywood es porque esta fue la historia que inspiró a John Le Carré a escribir El jardinero fiel, según Altschuler. Y al cineasta brasileño Fernando Meirelles a filmar la película del mismo nombre, que recibió varios Oscar.

En la vida real ocurrió en Nigeria, no en Kenia, donde el libro sitúa la historia. En 1996, la empresa Pfizer necesitaba hacer pruebas con humanos de lo que esperaba que fuera un éxito farmacéutico, un antibiótico de amplio espectro que podía tomarse en formas de tabletas. La empresa con sede en Estados Unidos envió un equipo de sus médicos a una ciudad-villa miseria Kano, en Nigeria, en medio de una pavorosa epidemia de meningitis, en lo que llamaron una "misión humanitaria". Sin embargo, los demandantes afirman que fue una prueba sin permiso médico en niños sumamente enfermos. Un equipo de médicos de Pfizer llegó al campo nigeriano justo cuando se había desatado la epidemia que mató a casi 11.000 personas. Se establecieron a metros de un puesto médico dirigido por el grupo de asistencia de Médicos Sin Fronteras, que estaba brindando tratamientos ya probados para aliviar la epidemia. De la multitud que se había reunido en el Hospital de Enfermedades Infecciosas de Kano, se eligieron 200 niños enfermos. A la mitad les dieron dosis de la droga experimental de Pfizer llamada Trovan y los otros fueron tratados con un antibiótico probado de una empresa rival.

Once de los niños murieron y muchos más, se presume, sufrieron posteriores efectos secundarios serios, que iban desde disfunciones de órganos hasta daño cerebral. Pero dada la virulencia de la meningitis, el cólera y el sarampión, el equipo de Pfizer hizo sus valijas y después de dos semanas se fue.

Ese probablemente hubiera sido el final de la historia si no fuera por un empleado de Pfizer, Juan Walterspiel. Unos 18 meses después del ensayo médico, escribió una carta al entonces jefe ejecutivo de la empresa, William Steere, diciendo que el ensayo había "violado las reglas éticas". Walterspiel fue despedido un día después por motivos "no relacionados" con la carta, insiste Pfizer.

La empresa afirma que sólo cinco niños murieron después de tomar Trovan y seis murieron después de recibir inyecciones de la droga certificada Rocephin. El gigante farmacéutico dice que fue la meningitis lo que dañó a los niños y no el ensayo con la droga. Pero ¿sabían los padres que estaban ofreciendo a sus hijos para un ensayo experimental médico? "No", dice el padre nigeriano Malam Musa Zango. Afirma que su hijo Sumaila, que entonces tenía 12 años, quedó sordo y mudo después de tomar parte en el ensayo. Pero Pfizer niega esto y dice que habían recibido el consentimiento del Estado nigeriano y de las familias de aquellos tratados. Presentó una carta de permiso de un comité de ética de Kano. La carta resultó haber estado antedatada y el comité había sido establecido un año después del ensayo médico original.

Trovan nunca se convirtió en el éxito que Pfizer había esperado y ya no se produce más. La Unión Europea prohibió la droga y fue finalmente retirada de la venta en Estados Unidos. Parece que Pfizer finalmente puso fin a la pesadilla con el acuerdo del viernes pasado. Pero la batalla de Trovan puede no haber terminado.

A fines de enero de 2009, una corte de apelaciones de Nueva York dictaminó que el caso de Etigwe y Altschuler podría ser revisto en Estados Unidos. El fiscal de Connecticut dice que puede salir. "Nuestro caso está firmemente planteado en Estados Unidos, de manera que el acuerdo nigeriano no cierra nuestro caso. Y estas son muy buenas noticias. Estoy feliz de haber permanecido como el jardinero fiel y poder ver que esto llega a buen término."

** De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12*

*Traducción: Celita Doyhambéhère*